El Bautismo de Jesús

6/1/2003

Setiembre, 1996, Mzuzu, África

Entendiendo el Bautismo

Lo que Dios quiso que fuese un precioso y maravilloso presente se ha vuelto un asunto de guerra. Cuando el Cuerpo de Cristo crece y se vuelve más unido con Jesús, y unos con los otros, necesitamos sin duda comenzar a entender lo que es el bautismo. Vemos en el Nuevo Testamento como Juan bautizaba a las personas para el perdón de los pecados. No había ningún versículo en el Antiguo Testamento sobre Juan bautizando personas. Cuando vino Juan a tomar personas y sumergirlas bajo el agua en el Río Jordán, mucha gente quedó sorprendida porque no existían profecías sobre el bautismo y antes de la venida de Juan nadie sabía realmente lo que era el bautismo.

Entonces sería fácil decir que Juan estaba equivocado. ¿Por qué donde en la Biblia, en el Antiguo Testamento dice que yo necesito ser bautizado? Pero porque Juan era amigo de Dios y fue mandado por Dios con un mensaje para el pueblo de Dios, les trajo el bautismo, y ellos vinieron de ciudades y pueblos muy lejanos para ser bautizados. Algunos de los líderes de las iglesias en los tiempos de Juan dijeron: “No queremos el bautismo. Demuéstranos por la Biblia, Juan, que nosotros necesitamos ser bautizados.” Juan no podía demostrar eso a ellos por la Biblia, porque no había ninguna enseñanza sobre eso en el Antiguo Testamento.

Pero Juan escuchó a Dios y oyó Su voz sobre el bautismo. Muchos de los líderes y Fariseos dijeron: “¡No!” al bautismo. La Biblia dice claramente que ellos rechazaron el propósito de Dios para sus vidas cuando rehusaron el bautismo. Voy a repetir esto para que ustedes lo puedan entender claramente: La Biblia dice que los hombres que rechazaron el bautismo, rechazaron el propósito de Dios para sus vidas.

Tal vez no entendamos el bautismo perfectamente, y de alguna manera la idea de quedar todo mojado no tiene mucho sentido para nosotros. Para algunas personas puede parecerles algo extra, pero hasta el bautismo de Juan era tan importante que los hombres que lo rechazaron, estaban rechazando el propósito de Dios para sus vidas. Podemos no entender el porqué, pero es muy importante para Dios, entonces necesita ser muy importante para nosotros también.

La Importancia del Bautismo para Jesús

Cuando miro el Nuevo Testamento y las enseñanzas de Jesús, veo que las últimas palabras que Jesús dice antes de volver en las nubes al cielo fueron: “Vayan por todo el mundo y hagan discípulos. Enseñándoles a obedecer todo lo que Yo les ordené. Bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Si yo estuviese postrado en cama, en mi lecho de muerte, y le dijese algo al oído—tal vez las últimas palabras que diría—estas últimas palabras serían muy importantes o ¿no lo serían? Algunas de las últimas palabras que Jesús dijo fueron: “Vayan y hagan discípulos. Bautizándolos. Enseñándoles a obedecer todo lo que Yo les ordené.” Esas palabras son tan importantes para Jesús que necesitan ser tan importantes para nosotros también. La palabra “bautizar” en lengua Griega, “baptizo”, quiere decir “sumergir” o “hundir”. Cuando las personas oían a Jesús hablar, no oían: “Hagan discípulos…bautícenlos…”. En su lengua, ellos oían a Jesús decir: “Hagan discípulos…sumergiéndolos…hundiéndolos”

“Bautizar” no era una palabra religiosa en aquella época. Cuando nosotros oímos la palabra “bautizar” hoy, pensamos en algo religioso. Cuando las personas lavaban ropa, ponían agua hasta sumergirlas totalmente y las lavaban. Eso es lo que era “bautizar”. Cuando lavaban los platos, los sumergían en agua y los lavaban. Era la palabra común para “mojar”. “Bautismo” no era una palabra religiosa, entonces cuando Jesús dijo: “Hagan discípulos…bautizándolos”, estaba claramente diciéndonos como Él quería que lo hagamos.

Hay mucho cuestionamiento en las mentes de las personas sobre este asunto, pero las palabras de Jesús dicen que es importante que seamos sepultados (enterrados) con Él. Estas cosas son importantes porque Jesús dice que lo son.

“¿Quién puede ser bautizado?” es una buena pregunta. Pedro dice que el bautismo es el clamar de un corazón puro hacia Dios. Un corazón que quiere vivir para Jesús clama a Dios, cree que Jesús es el Hijo de Dios y quiere que sus pecados sean lavados puede ser bautizado. Una persona que no cree realmente en Jesús, no está realmente clamando a Dios y no decidió si quiere vivir para Él con todo su corazón, con lo mejor de sus capacidades, tal vez sea que aún no está lista para ser bautizada.

Nunca vamos a entender todo sobre el bautismo; nunca vamos a entender todo lo que significa vivir para Jesús. Pero nuestros corazones por lo menos deben querer seguir a Jesús hasta donde nosotros consigamos entender. Necesitamos entender que hemos crucificado a Jesús con nuestro pecado, y eso debe quebrar nuestros corazones, pues matamos al inocente Hijo de Dios. Y nosotros necesitamos desear decir: “Perdóname. Por favor toma mi vida.”

Romanos 6 dice que nosotros hemos muerto al pecado, que somos sepultados con Jesús y levantados para que andemos en novedad de vida. No desearíamos sepultar a un hombre que está vivo; la sepultura es para hombres muertos. Esto también es verdad espiritualmente. Necesitamos desear morir a nuestros pecados. De lo contrario, no estamos listos para ser bautizados. Enterramos hombres muertos. Y solamente al dar nuestra vida es que podemos levantarnos para andar en novedad de vida. El bautismo es una celebración donde nosotros damos nuestra vida y Jesús nos da Su Vida.

Como toda cosa en el cristianismo, es más una cuestión del corazón que una forma o cosa externa. Estoy diciendo que es más importante que realmente amemos a Jesús el Hijo de Dios y ansiemos entregar por completo nuestra vida para Él. Eso es más importante que las palabras que decimos durante el bautismo. Jesús quiere darnos Su Espíritu y perdonar todos nuestros pecados. El deseo de Jesús es que seamos bautizados por un Espíritu dentro de un Cuerpo. Su deseo es que seamos parte del Padre, parte del Hijo y parte del Espíritu Santo. ¿Pero necesitamos decir todas esas palabras como una fórmula, para que Él entonces cumpla Sus promesas?

La respuesta es que no son las palabras que decimos, es el corazón y las vidas que son dadas a Dios lo que le dan significado. Si entendemos y creemos de corazón que Jesús es el Hijo de Dios y que nuestros pecados de hecho asesinaron al Hijo de Dios, y que Jesús murió para que todos nuestros pecados pudiesen ser perdonados, y que de la mejor manera que entendemos, deseamos vivir para Jesús en vez de para nosotros mismos, y al obedecerle, y darle nuestras vidas para ser bautizados, entonces somos participantes del cielo. Es como si Jesús extendiera Su mano desde el cielo y nos tocara al ser bautizados. El bautismo es muy, muy especial. Hay muchas promesas de Dios que son asociadas al bautismo. Satanás se opone al bautismo; él lo odia.

Nosotros hemos visto en la India, por ejemplo. Una persona dice: “Quiero ser un Cristiano,” y su vecino dice: “Muy bien”. El primer hombre dice: “Quiero bautizarme,” y alguien incendia su casa. Satanás odia el bautismo. Cualquier cosa que satanás odia, yo amo.

El bautismo es un lugar donde Dios encuentra al hombre. Es un lugar muy especial. No es solamente algo que se hace. No es sólo una manera de volverse miembro de un grupo de creyentes. Es más grande que eso. Dios está en el bautismo de una manera muy especial. Es por eso que Jesús habló sobre eso en Sus últimas palabras. Es por eso que Pedro habló sobre eso en sus primeras palabras a la nueva iglesia. Él dijo: “Este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo hizo Señor y Cristo”. Y ellos quedaron afligidos en sus corazones porque habían matado a Jesús. Y porque quedaron afligidos en sus corazones, ellos dijeron: “Bien, ¿qué debemos hacer? ¿Qué debemos hacer?” ¿Será que Pedro, por el Espíritu Santo dijo: “Vuélvanse miembros de la iglesia”? ¡No! Pedro, por el Espíritu Santo dijo: “¡Arrepiéntanse! ¡Rechacen al pecado! Cada uno de ustedes sea sumergido y reciba el perdón de todos sus pecados. Aunque sus pecados sean rojos como la sangre, podrán volverse blancos como la nieve y recibirán el don del Espíritu Santo viviendo dentro de ustedes. Esa promesa es para ustedes y sus hijos, y para todos los que están lejos, como para todos los que invocan el nombre del Señor.”

Esas cosas son muy, muy especiales. Si una persona dio su vida a Jesús y se entristece por su pecado, y sabe que Jesús perdona el pecado, y quiere vivir su vida para Jesús de la mejor manera que pueda entender, debe desear ser bautizado.

En Hechos 8, Felipe encontró a un hombre en el camino. Ese hombre era un oficial de alto nivel en Etiopía. Era un hombre muy, muy inteligente y con muchos años de estudio. Él estaba leyendo un pasaje del libro de Isaías. Felipe fue a su lado y le preguntó: “¿Usted entiende lo que está leyendo?” Él estaba leyendo sobre el Salvador, sobre el Mesías, Jesús. Y el hombre respondió: “¿Cómo puedo entender si alguien no me lo explica?” Entonces Felipe le fue contando de todas las cosas buenas sobre el Salvador maravilloso. Él le dijo sobre nuestro amigo y Rey Jesús. Él habló sobre nuestro Jesús que camina en el agua. Él habló sobre nuestro Jesús que manda calmar a las tempestades. Él habló sobre Jesús que resucita a los hombres muertos y da vista a los ciegos. Él habló sobre un Jesús que saca los corazones quebrados y los hace enteros de nuevo. Y cuando ese hombre de Etiopía oyó todas esas cosas sobre ese Jesús maravilloso, él dijo: “¡Aquí hay agua, bautízame ahora!” Él sabía que las enseñanzas sobre Jesús y el bautismo estaban relacionadas. Él no quería esperar un minuto más. Él dijo: “Aquí hay agua. ¿Qué me impide?” Y ellos entraron en el agua. Felipe lo sumergió en Jesús, y salieron del agua regocijándose. Pero el deseo de su corazón fue participar con Jesús en el bautismo.

Hubo un carcelero en una ciudad llamada Filipos donde algunos de nuestros hermanos estaban presos. Hubo un gran terremoto y nuestros hermanos fueron libres por el poder de Dios. El carcelero vio las puertas abiertas y se quiso matar. Nuestros hermanos le contaron cómo ser salvo, e igualmente aunque siendo después de la medianoche, él quiso ser bautizado en aquel mismo instante. Algo sobre la enseñanza de Jesús lo hizo desear ser bautizado en aquella hora. Era medianoche. No era conveniente; no fue fácil. Pero el deseo de su corazón era querer ser bautizado, sumergido, para Jesús. Si tenemos la mente de Dios sobre el bautismo entonces será algo muy especial, de la misma manera que lo fue para el hombre de Etiopía, el carcelero de Filipos y las 3000 personas en un día en Jerusalén.

Ahora, ¿cuál es la diferencia entre el bautismo de Juan y el bautismo de Jesús? El bautismo de Juan era para el perdón de pecados (Marcos 1) y el bautismo de Jesús también es para el perdón de pecados (Hechos 2). Más tarde en el libro de Hechos, Pablo encuentra algunos hombres que necesitaban ser bautizados una segunda vez porque sólo habían recibido el bautismo de Juan y necesitaban del bautismo de Jesús. Entonces, bautismo no es sólo mojarse. El bautismo no es sólo acerca de ser sumergido en agua. Aquellos hombres con el bautismo de Juan fueron bautizados para hacer buenas obras y parar de pecar. El bautismo de Jesús es para entrar dentro del Espíritu Santo de Cristo y ser vestido con Jesús de Nazaret. El bautismo de Juan era acerca de una buena obra. El bautismo de Jesús es acerca de la fe en la sangre del Salvador. El bautismo de Juan era una promesa para Dios, de obediencia. El bautismo de Jesús es un clamor para ser lleno de Jesús. El bautismo de Juan era para hacer obras de justicia. El bautismo de Jesús es la fe en Jesús, tomando nuestros pecados y cambiándolos por Su justicia. Es sobre las buenas obras de Jesús, no sobre las buenas obras que nosotros hacemos.

El Padre ama al Hijo de Dios, Jesús, que tiene una alianza con Su Padre y Le obedeció en todo. El bautismo de Jesús es nuestro clamor a Dios, pidiendo que Él nos cubra en Jesús. Entonces ahora la alianza o el “acuerdo” que el Padre hizo con el Hijo se vuelve nuestra alianza—no por causa de nuestras buenas obras, sino por causa de las buenas obras de Jesús. Esta es una noticia muy buena, porque nuestras buenas obras nunca agradarán al Padre. Pero el Padre ama al Hijo y en Él se agrada el Padre. Entonces mientras los cristianos se cubrieren en Jesús en Su bautismo, porque el Padre ama al Hijo, entonces en ellos Él se agrada. Ese es el bautismo de Jesús, donde el Padre nos da el Espíritu del Hijo y nos viste con el Hijo que Él ama. Esta es una noticia muy buena.

Hubo personas que vinieron a nosotros con un deseo de ser parte de la iglesia, pero que tal vez nunca fueron sumergidas dentro de Cristo. Tal vez crean que Jesús es el Hijo de Dios y han dicho: “Yo di mi vida a Él”, pero no fueron bautizadas. Hay dos maneras de manejar eso. Una manera es viendo eso como algo meramente externo…como fórmula o ley; diciendo: “No podemos andar con usted hasta que sea bautizado” o podemos decir: “Queremos que usted ame a Jesús y le dé totalmente todo a Él, y el bautismo es algo muy importante para Jesús. Por favor considere y ore sobre estas cosas mucho. Aquí están las enseñanzas de Pablo, de Pedro, de Juan y de Jesús sobre el bautismo”.

La Biblia dice que un Cristiano es alguien que desea ardientemente la leche espiritual pura de la palabra de Dios de la misma manera que un recién nacido desea ardientemente la leche materna. Entonces podríamos decir: “No podemos andar con usted si no fue bautizado”… ó podemos comenzar alimentándolos con la leche espiritual pura de la Palabra de Dios y ver si ellos aman u odian ese alimento. Eso lleva un poquito más de tiempo. Pero si ellos gustan de ese alimento, simplemente nunca habían oído eso antes, entonces luego serán bautizados. Si no aman la Palabra de Dios, entonces no importará si son bautizados. No podemos andar con alguien que no ama la Palabra de Dios. Entonces la prueba no es si son bautizados o no, más bien es si aman o no la Palabra de Dios.

Obviamente en las Escrituras el bautismo es algo muy precioso para Jesús y para todo aquel que conoce a Dios. Tan pronto como el hombre de Etiopía oyó sobre el bautismo, él lo quiso en aquel momento. Tan pronto aquellos 3000 nuevos convertidos en Hechos 2 oyeron sobre el bautismo, lo quisieron en aquel momento. El carcelero en Filipos lo quiso en aquella hora, aunque fuere pasada la medianoche. No importaba que horas eran. ¿Por qué fue así? Fue así porque todas esas personas amaban la Palabra de Dios. Cuando usted ama a su esposa o su marido y él o ella le pide algo, su deseo de dar aquello es grande. Si usted ama a Jesús y el bautismo es importante y precioso para Él, entonces usted amará ser bautizado porque Jesús ama aquello.

Entonces, lleva un poco más de tiempo para ofrecer la Palabra de Dios a las personas, pero si podemos sentarnos y conversar o no, no está basado en si son bautizados. Si ellos no entienden el bautismo, aún podemos tener un poco de comunión porque si aman a Dios y aman Su Palabra, irán a crecer y serán bautizados.

Todos estamos creciendo en muchas cosas, ¿o no? La prueba no es lo que sabemos; la prueba es si nosotros cambiaremos. Todos estamos en lugares diferentes. La prueba es si amamos la Palabra de Dios y queremos cambiar. Algunas veces el cambio es bien difícil y necesitamos ser pacientes y amarnos unos a los otros. Si una persona no quiere la Palabra de Dios, eso es un problema. Pero si quieren la Palabra de Dios y es difícil para ellos, debemos ayudarlos.

El Pueblo de Dios es Una Familia

Si estamos caminando juntos como familia todos los días, entonces podemos ocuparnos de estas cosas con cierta facilidad. Si la iglesia es sólo un lugar para encontrarnos los domingos, hay un problema serio porque ahí vamos a tener que decidir quien es miembro y quien no es miembro. Pero si todos somos una familia todos los días, entonces cuando una persona no ama las enseñanzas de Jesús, se vuelve obvio. Nosotros descubrimos en el camino de vivir todos los días en nuestros barrios si ellos aman la Palabra de Dios o no.

Si una persona dice: “Yo ya fui bautizado”, pero no ama a su esposa o su marido, eso sería muy malo. Si estuviéremos viviendo como una familia todos los días, vamos a saber si una persona quiere vivir para Jesús o no. Si vivimos como una familia todos los días, entonces vamos a tener tiempo para conversar sobre cosas como el bautismo. No será un “sermón” sobre bautismo; serán amigos entre amigos conversando sobre el bautismo. Tal vez si una persona no consigue explicar el bautismo muy bien, él traerá para la persona con quien está conversando alguien que pueda. Hay diferentes dones en el cuerpo de Cristo y algunos consiguen explicar las cosas mejor que otros.

Cuando nosotros vivimos como una familia, podemos resolver todas esas cosas juntos, todos los días. Muchos problemas son resueltos cuando somos una familia en vez de tener un lugar para frecuentar porque ahora tenemos el tiempo para tratar con nuestras diferencias y entendernos uno al otro. Cuando usted sólo viene a un local de reunión y eso es todo lo que significa iglesia para usted, entonces usted tiene que creer en todas las mismas cosas al mismo tiempo para ser de ahí.

Pero si somos una familia, tenemos tiempo para resolver nuestras diferencias porque nos amamos unos a los otros. No con “sermones”, sino conversando entre familia. Eso es algo bien especial y que trae mucha paz. Es por eso que la Biblia dice que la Iglesia es la columna y el fundamento de toda Verdad, porque juntos, como una familia, podemos hallar la Mente de Dios. Cuando todos los dones están viviendo juntos y compartiendo sus vidas juntos, nuestro Dios nos ayudará a conocer Su mente sobre las diferentes áreas de la Verdad.

Hallamos las Respuestas, Juntos

Esto es bueno porque ninguno de nosotros tiene una mente perfecta. Muchos grandes eruditos discrepan sobre muchas cuestiones fundamentales y la mayoría de ellos no son parte de una iglesia viva. Ellos frecuentan algún lugar los domingos y eso es todo. Ellos no tienen a los otros dones interactuando con ellos y desafiándolos todos los días. Entonces ellos tienen un conocimiento muy débil, aunque sus mentes sean fuertes. Ellos tienen muchas opiniones fuertes basadas en sus estudios, pero sus opiniones son bien diferentes de las opiniones de otras personas. Entonces, ¿quién está en lo cierto? Dios dice que la Columna y Fundamento de la Verdad es la Iglesia Viva. ¡Juntos podemos hallar las respuestas!

En Hechos 15 los creyentes no sabían si un nuevo convertido debería ser circuncidado o no, entonces varios hermanos se juntaron para intentar llegar a una solución. Un hermano dice: “Yo vi a Dios haciendo milagros entre los Gentiles”. Otro hermano dice: “Yo recuerdo algo que el profeta Amos dijo en las escrituras”. Ellos trabajaban juntos como Pueblo de Dios y Familia de Dios para hallar las respuestas venidas de Dios. Ellos trabajaban juntos para hallar las respuestas. No era una “superestrella” con una mente brillante, pero era una Familia de Dios trabajando junta. Y cuando un hermano habló y después otro, Jacobo dice: “Pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros que esta es la respuesta”. La Iglesia es la Columna y el Fundamento de la Verdad. Juntos podemos hallar las respuestas. Usted no necesita ser un gran erudito para que Dios lo use de esta manera.

El Bautismo de Jesús—Una Nueva Promesa

Como el bautismo de Juan enseñaba, Hechos 2 dice que el bautismo de Jesús es también para el perdón de pecados. La diferencia entre el bautismo de Jesús y el bautismo de Juan es que el bautismo de Jesús es un bautismo para el don del Espíritu Santo y es un clamor por el Mesías.

Juan estaba bautizando antes de que Jesús fuese crucificado, antes de que la Sangre de Jesús fuese derramada. Entonces, usted podría decir que Juan el Bautista era un profeta del Antiguo Testamento. Él era parte de las leyes Levíticas. Cuando él estaba bautizando era la sangre de los toros y cabras lo que traía el perdón de pecados. El bautismo de Juan ya había terminado cuando Jesús murió en la cruz. Juan ya había perdido la cabeza antes de que Jesús muriese, entonces él no podía bautizar a nadie dentro de Jesús. Cuando Juan estaba bautizando, la sangre de Jesús aún no había sido derramada.

Podríamos decir entonces, que el bautismo de Juan era un bautismo de buenas obras y el bautismo de Jesús es un bautismo de Su gracia dentro de Su Sangre. El nuevo bautismo, el bautismo de Jesús, es dentro de la sangre de la Nueva Alianza y del perdón de pecados por Jesús. Cuando Jesús murió, una nueva promesa llegó en efecto. Juan no podía bautizarnos dentro de esta nueva promesa, pero ahora Jesús vive, Él nos bautiza dentro de la Nueva Promesa.

Pedro dice en Hechos 2 que en la Nueva Alianza nuestros pecados son perdonados en el bautismo. “Arrepiéntanse y bautícense, cada uno de ustedes, y sus pecados serán perdonados.” Entonces, parte de dar nuestras vidas a Jesús involucra al bautismo y parte de dar nuestras vidas a Jesús involucra el perdón de pecados. Pero existe algo que Juan nunca podría darnos y Jesús lo puede. Jesús también nos bautiza con el Espíritu Santo. “Y recibirán el don del Espíritu Santo.”

En Hechos 19, unos hombres fueron re-bautizados. Pablo les preguntó si ya habían recibido el Espíritu Santo y ellos dijeron: “No, ni siquiera oímos que existe el Espíritu Santo”. Esto es lo que hizo Pablo pensar que ellos necesitaban ser re-bautizados. Pablo dijo: “Ustedes no pueden tener el bautismo dentro de Jesús y no tener el Espíritu Santo. Ustedes tienen el bautismo equivocado.” Si usted está bautizado en Jesús, eso también incluye al Espíritu Santo. Juan bautizó solamente con agua, pero Jesús bautiza con el Espíritu Santo. Esto es una promesa muy poderosa.

¿Son Mis Hijos Juzgados por Mis Pecados?

El Espíritu Santo dice en Ezequiel 18 que Dios ve a cada uno de nosotros individualmente y el alma que peca es aquella que morirá. Dios juzga al hombre que escoge rebelarse contra Él. De cierta manera, todos estamos debajo de una maldición por causa de los pecados de nuestro padre Adán. Si usted fue un borracho en su hogar, entonces Dios juzgará su hogar. Ese es el significado de las Escrituras en Ezequiel 18. Dios quita Su presencia y hay una pena que pagar en su hogar por su pecado—existe una falta de paz y un rompimiento del amor. Sus hijos no le respetarán ni le amarán. Existen muchos juicios por pecados en un hogar, pero Ezequiel deja claro que el juicio que resulta en el infierno no es por lo que su padre hizo, pero es por lo que usted mismo hace.

Existe un juicio de Dios por causa de mi pecado que dejará las vidas de mis hijos muy tristes. Existe una maldición sobre todo el planeta Tierra por causa del pecado de Adán y Eva. Las mujeres tienen gran dolor al dar a luz hoy. Los hombres necesitan trabajar con el sudor de su frente, con el dolor de sus músculos y espalda. La tierra ahora produce mala hierba, espinas y cardos. El agua del riachuelo puede dejarnos enfermos. Existen muchas maldiciones por causa de nuestro padre Adán. Si yo soy un borracho, existen muchas maldiciones y juicios sobre mi familia. Mi hijo quedará muy triste por causa de mi pecado, que puede dejar su vida muy, muy difícil. Entonces, en ese sentido, existe un juicio de Dios sobre mi hijo por causa de mi pecado. Pero mi hijo sólo puede ir para el infierno por sus propios pecados. Él no puede ir para el infierno por causa de los míos. Jesús dice que hay cuatro tipos de suelo. Si mi hijo ama a Jesús y a Su Palabra y Le obedece…él será salvo. Ezequiel es muy claro sobre esto.

Los Niños y el Bautismo

Llega el momento en la vida de cada niño cuando comienzan a elegir rebelarse en sus corazones. Por causa del pecado de Adán, los niños a veces tienen problemas de comportamiento. Probablemente todos los niños tienen problemas de comportamiento, pero estos problemas de comportamiento no los mandan al infierno. Jesús dice: “Si usted no se vuelve como un niño, usted no puede entrar al cielo”.

En otra oportunidad, al señalar a los niños, Él dijo: “El Reino de Dios pertenece a los que son semejantes a ellos”. Aquellos niños no eran bautizados. Las personas que fueron bautizadas venían confesando sus pecados. No hay ningún registro de cualquier niño siendo bautizado. Había muchos niños, pero no tenemos ningún relato de niños siendo bautizados. Yo entiendo porque alguien quisiera bautizar a un niño. Pero las Escrituras son claras: el bautismo es solamente para aquellos que verdaderamente creen que Jesús es el Hijo de Dios. Solamente las personas que dan sus vidas a Jesús pueden ser bautizadas. Porque Jesús dice que el Reino de Dios es para las personas como estos niños pequeños, entonces vamos a tener que confiar que Dios protegerá el alma de un niño. Había muchos niños en los días de Jesús, pero no hay ningún relato de alguno siendo bautizado. Entonces Jesús debe proteger a nuestros niños pequeños. Y cuando crecen y tienen la edad para decidir si van a rebelarse contra Jesús o darán su vida a Él, una decisión necesita ser tomada.

La fe Judaica es una sombra de la fe Cristiana (Hebreos 10). En la fe Judaica, hay un día llamado Bar Mitzvah. Es un día cuando un niño se vuelve un hombre. Los judíos enseñan que los niños son iguales a los esclavos de la casa hasta que tengan la suficiente edad para su Bar Mitzvah. Después del Bar Mitzvah, un niño se vuelve un hijo. Eso es una sombra de lo que es verdad para nosotros también. Llega un momento cuando nuestros niños necesitan decidir si vivirán para Jesús o vivirán para ellos mismos. La mayoría de los niños de cinco años de edad nunca podría decidir esto. Un bebé no puede decidir si vivirá para Jesús o para sí mismo. Tal vez un niño de diez o doce años puede decidir si vivirá para Jesús o para sí mismo, pero probablemente un niño de cinco no, porque no entiende quien es Jesús.

En Hechos 2 dice que para ser bautizado usted necesita arrepentirse. Usted no puede ser bautizado si no se arrepiente. Pienso que en la mayoría de los casos sería difícil para un niño de cinco años entender lo que es pecado. Si usted les dice que ellos mataron al Hijo de Dios, ¿ellos lo entenderán? Probablemente no. Solamente una persona que consigue entender que con su propio pecado mató a Jesús puede ser bautizado. Jesús dice que los niños tienen ángeles que están en la presencia de Dios. El propio Jesús enseñó estas cosas, entonces necesitamos confiar en Él con nuestros niños…hasta que tengan la edad suficiente para decidir.

 
...y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella...Mateo 16:18